Liu Hua, el hombre con la mano más grande del mundo, espera poder llevar una vida normal después de someterse a una intervención de cirugía plástica en Shanghai, publicó hoy el periódico oficial "Shanghai Daily".
El joven de 24 años y natural de la provincia de Jiangsu, vecina de Shanghai, sufría una extraña enfermedad llamada macrodactilia, por la que el dedo pulgar de su mano izquierda medía 26 centímetros de largo, 30 el índice y 15 el anular, lo que elevaba a 10 kilos el peso total del brazo.
Un equipo de 20 cirujanos retiraron 5,1 kilos de carne y huesos de la mano de Lui en una primera intervención de 7 horas llevada a cabo el pasado 20 de julio.
Dentro de seis meses, el paciente se someterá a una cirugía plástica para reformarle el brazo y el hombro.
"Era la mano más grande del mundo" dijo Chen Zuliang, oficial del hospital del Pueblo Número 9 de Shanghai, donde a Liu se le pudo corregir la malformación gracias a que "sus dedos dejaron de crecer en los últimos años". EFE
miércoles, 12 de septiembre de 2007
Perro recibe herencia millonaria de Helmsley
El pequeño maltés de la polémica magnate de los bienes raíces Leona Helmsley, quien falleció el lunes de la semana pasada, continuará viviendo una vida opulenta, mientras que dos de los cuatro nietos de la mujer, cuya avaricia era proverbial, no recibieron nada de herencia.
Helmsley, quien fue dueña de una cadena de hoteles de lujo, estuvo encarcelada por evasión fiscal y fue apodada "la reina de la maldad" por sus declaraciones consideradas a veces arrogantes e insensibles, le dejó a su querido maltés blanco llamado Trouble (Problema) un fondo de 12 millones de dólares.
Según el texto de su testamento, difundido el martes en una corte, su voluntad fue que cuando Trouble fallezca, sea inhumado junto a ella en el mausoleo de ella.
La controversial magnate hotelera también le dejó varios millones de dólares a su hermano, Alvin Rosenthal, quien fue nombrado como el encargado de cuidar al perro, así como dos de cuatro nietos - de su hijo fallecido Jay Panzirer -, con la condición de que visiten la tumba de su padre una vez al año.
Ella escribió que si no lo hacen, ninguno recibirá un solo centavo de los cinco millones de dólares que le dejó a cada uno.
Helmsley no le dejó nada a dos de los otros hijos de Panzirer - Craig y Meegan Panzirer - por "razones que ellos conocen", indicó el testamento.
La magnate, que tenía 87 años al morir, también le dejó a su chófer, Nicholas Celea, un total de 100.000 dólares.
Pero a nadie de los herederos le fue mejor que a Trouble, que alguna vez llegó a aparecer en anuncios para los Hoteles Helmsley y que hizo honor a su nombre, como cuando mordió a una ama de casa.
"Instruyo que cuando fallezca mi perro, Trouble, que sus restos sean enterrados al lado de mis restos en el mausoleo Helmsley", escribió la multimillonaria en su testamento.
El mausoleo, agregó, deberá "lavarse o limpiarse con vapor por lo menos una vez al año". Ella asignó tres millones de dólares para el mantenimiento de su lugar de descanso final, donde acompaña a los restos de su marido, Harry Helmsley.
Helmsley y su esposo, Harry, controlaban un emporio de bienes raíces valuado en 5.000 millones de dólares y que incluía al Empire State Building. Fue enjuiciada en 1989 por evasión fiscal en un sonado proceso en que ex empleados la describieron como una tirana que atormentaba tanto a obreros como a ejecutivos.
En cierto momento uno de los ex empleados testificó que ella una vez declaró: "Gente como nosotros no paga impuestos. Sólo la plebe paga impuestos".
Ella negó haberlo dicho, pero la frase solía surgir siempre que se hacía referencia a ella. De todas maneras, su avaricia era proverbial. En cierta ocasión, le ordenó a un vendedor que reescribiera una factura de un par de aros a fin de ahorrar 4 dólares en impuestos a las ventas.
Cuando el empleado quiso hacerle una broma diciéndole que esa suma era insignificante para una mujer de sus recursos, Leona Helmsley le respondió, "Esa es la manera en que los ricos se hacen más ricos".
Helmsley, quien fue dueña de una cadena de hoteles de lujo, estuvo encarcelada por evasión fiscal y fue apodada "la reina de la maldad" por sus declaraciones consideradas a veces arrogantes e insensibles, le dejó a su querido maltés blanco llamado Trouble (Problema) un fondo de 12 millones de dólares.
Según el texto de su testamento, difundido el martes en una corte, su voluntad fue que cuando Trouble fallezca, sea inhumado junto a ella en el mausoleo de ella.
La controversial magnate hotelera también le dejó varios millones de dólares a su hermano, Alvin Rosenthal, quien fue nombrado como el encargado de cuidar al perro, así como dos de cuatro nietos - de su hijo fallecido Jay Panzirer -, con la condición de que visiten la tumba de su padre una vez al año.
Ella escribió que si no lo hacen, ninguno recibirá un solo centavo de los cinco millones de dólares que le dejó a cada uno.
Helmsley no le dejó nada a dos de los otros hijos de Panzirer - Craig y Meegan Panzirer - por "razones que ellos conocen", indicó el testamento.
La magnate, que tenía 87 años al morir, también le dejó a su chófer, Nicholas Celea, un total de 100.000 dólares.
Pero a nadie de los herederos le fue mejor que a Trouble, que alguna vez llegó a aparecer en anuncios para los Hoteles Helmsley y que hizo honor a su nombre, como cuando mordió a una ama de casa.
"Instruyo que cuando fallezca mi perro, Trouble, que sus restos sean enterrados al lado de mis restos en el mausoleo Helmsley", escribió la multimillonaria en su testamento.
El mausoleo, agregó, deberá "lavarse o limpiarse con vapor por lo menos una vez al año". Ella asignó tres millones de dólares para el mantenimiento de su lugar de descanso final, donde acompaña a los restos de su marido, Harry Helmsley.
Helmsley y su esposo, Harry, controlaban un emporio de bienes raíces valuado en 5.000 millones de dólares y que incluía al Empire State Building. Fue enjuiciada en 1989 por evasión fiscal en un sonado proceso en que ex empleados la describieron como una tirana que atormentaba tanto a obreros como a ejecutivos.
En cierto momento uno de los ex empleados testificó que ella una vez declaró: "Gente como nosotros no paga impuestos. Sólo la plebe paga impuestos".
Ella negó haberlo dicho, pero la frase solía surgir siempre que se hacía referencia a ella. De todas maneras, su avaricia era proverbial. En cierta ocasión, le ordenó a un vendedor que reescribiera una factura de un par de aros a fin de ahorrar 4 dólares en impuestos a las ventas.
Cuando el empleado quiso hacerle una broma diciéndole que esa suma era insignificante para una mujer de sus recursos, Leona Helmsley le respondió, "Esa es la manera en que los ricos se hacen más ricos".
Mujer tiene la cabeza del chupacabras

Phylis Canion vivió en Africa cuatro años. Toda su vida se ha dedicado a la cacería y en su casa tiene cabezas de zebra y otros animales exóticos para demostrarlo.
Pero el cadáver de animal que encontró en el mes de julio del corriente año en su hacienda era nuevo incluso para ella, y merecía estar en el congelador escondido. Canion cree que es la cabeza de un mítico chupacabras.
Es una criatura horrible", manifestó la mujer, sosteniendo la cabeza del mamífero con grandes orejas, grandes colmillos y piel casi lampiña de color gris azulado.
Canion y algunos de sus vecinos encontraron los cadáveres de tres presuntos chupacabras en cuatro días en julio, frente a su hacienda de Cuerno, a unos 145 kilómetros (90 millas) al sudeste de San Antonio. Pesaban cerca de 18 kilogramos (40 libras) cada uno.
La mujer dijo que guardó la cabeza de uno de ellos con el fin de poder descubrir sus ancestros a través de pruebas de ADN.
Ella sospecha que el chupacabras podría haber matado a unas 26 gallinas de su casa en los últimos dos años.
Lo que la alertó sobre la posibilidad de que fuera un chupacabras y no un coyote es el hecho de que el animal que atacó a las gallinas no se las comió ni se las llevó del lugar, sino que les chupó la sangre, dijo.
Se cree que los chupacabras son originarios de América Latina, específicamente de Puerto Rico y México.
Canion cree que las recientes tormentas hicieron que salieran de sus guaridas.
Expresó que el descubrimiento alentó la imaginación de los pobladores locales. Pero el veterinario Travis Schaar, del Hospital de Animales Main Street de la vecina Victoria, dijo que podría tratarse en realidad de un tipo extraño de perro.
"No voy a decirle que no es un chupacabras. Sólo que pienso que el chupacabras es un perro", manifestó Schaar.
Chupacabras o no, el descubrimiento ha generado sensación a nivel local e internacional. Canion ha comenzado a vender camisetas con la leyenda: "2007, el verano del chupacabras, Cuero, Texas", acompañadas de una caricatura del animal.
Las camisetas, que se venden a cinco dólares, han llegado a todo el mundo, incluyendo Japón, Australia y Brunei. Schaar dijo que también tiene una.
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